SB 8.3.13

kṣetra-jñāya namas tubhyaṁ
sarvādhyakṣāya sākṣiṇe
puruṣāyātma-mūlāya
mūla-prakṛtaye namaḥ
Palabra por palabra: 
kṣetra-jñāya — a aquel que lo conoce todo acerca del cuerpo externo; namaḥ — ofrezco mis respetuosas reverencias; tubhyam — a Ti; sarva — todo; adhyakṣāya — que estás supervisando, administrando; sākṣiṇe — que eres el testigo, Paramātmā, antaryāmī; puruṣāya — la Persona Suprema; ātma-mūlāya — que eres la fuente original de todo; mūla-prakṛtaye — al puruṣa-avatāra, el origen de prakṛti y de pradhāna; namaḥ — ofrezco mis respetuosas reverencias.
Traducción: 
Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias a Ti, que eres la Superalma, el supervisor de todo y el testigo de cuanto ocurre. Tú eres la Persona Suprema, el origen de la naturaleza material y de la energía material total. Tú eres también el propietario del cuerpo material. Por lo tanto, Tú eres el completo supremo. Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias.
Significado: 

En la Bhagavad-gītā (13.3), el Señor dice: kṣetra-jñaṁ cāpi māṁ viddhi sarva-kṣetreṣu bhārata: «¡Oh, vástago de Bharata!, debes comprender que Yo soy también el conocedor en todos los cuerpos». Todos pensamos: «Yo soy el cuerpo», o «el cuerpo es mío», pero la verdad es bien distinta. Nuestro cuerpo nos ha sido dado por el propietario supremo. La entidad viviente también es kṣetra-jña, es decir, el conocedor del cuerpo, pero no es el único propietario del cuerpo; el verdadero propietario es la Suprema Personalidad de Dios, que es el kṣetra-jña supremo. Por ejemplo, podemos alquilar y ocupar una casa, pero el verdadero propietario es el dueño de la casa. Del mismo modo, aunque se nos haya asignado un determinado cuerpo como medio para disfrutar del mundo material, el verdadero propietario del cuerpo es la Suprema Personalidad de Dios. Él recibe el nombre de sarvādhyakṣa, porque en el mundo material todo funciona bajo Su supervisión. Esto lo confirma la Bhagavad-gītā (9.10), donde el Señor dice: mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ sūyate sacarācaram: ««Esta naturaleza material es una de Mis energías, y actuando bajo Mi dirección, ¡oh, hijo de Kuntī!, produce todos los seres móviles e inmóviles». De prakṛti, la naturaleza material, nacen las entidades vivientes en infinidad de especies: seres acuáticos, plantas, árboles, insectos, aves, animales, seres humanos y semidioses. Prakṛti es la madre, y la Suprema Personalidad de Dios, el padre (ahaṁ bīja-pradaḥ pitā).

Prakṛti puede darnos cuerpos materiales, pero, como almas espirituales, somos partes integrales de la Suprema Personalidad de Dios. Esto se confirma en la Bhagavad-gītā (15.7): mamaivāṁśo jīva-loke jīva-bhūtaḥ sanātanaḥ. La entidad viviente, como es parte integral de Dios, no es producto del mundo material. Por esa razón, en este verso se describe al Señor con la palabra ātma-mūla, la fuente original de todo. Él es la semilla de toda existencia (bījaṁ māṁ sarva-bhūtānām). En la Bhagavad-gītā (14.4), el Señor dice:

sarva-yoniṣu kaunteya
mūrtayaḥ sambhavanti yāḥ
tāsāṁ brahma mahad yonir
ahaṁ bīja-pradaḥ pitā

«Has de saber, ¡oh, hijo de Kuntī!, que todas las entidades vivientes, en todas las especies de vida, aparecen mediante su nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el padre que aporta la simiente». Las plantas, los árboles, los insectos, los seres acuáticos, los semidioses, los mamíferos, las aves y todas las demás entidades vivientes son hijos, o partes integrales, del Señor Supremo; sin embargo, debido a que su esfuerzo responde a distintos tipos de mentalidades, han recibido diferentes tipos de cuerpos (manaḥ ṣaṣṭhānīndriyāṇi prakṛti-sthāni karṣati). Así pues, han nacido como hijos de prakṛti, la naturaleza material, que ha sido fecundada por la Suprema Personalidad de Dios. En el mundo material, todas las entidades vivientes están luchando por la existencia; su única salvación, lo único que las puede liberar del ciclo de nacimientos y muertes y del proceso evolutivo es entregarse por completo. Esto se indica con la palabra namaḥ: «Yo Te ofrezco mis respetuosas reverencias».