SB 8.3.6

na yasya devā ṛṣayaḥ padaṁ vidur
jantuḥ punaḥ ko 'rhati gantum īritum
yathā naṭasyākṛtibhir viceṣṭato
duratyayānukramaṇaḥ sa māvatu
Palabra por palabra: 
na — ni; yasya — aquel de quien; devāḥ — los semidioses; ṛṣayaḥ — grandes sabios; padam — posición; viduḥ — pueden entender; jantuḥ — seres vivos sin inteligencia, como animales; punaḥ — de nuevo; kaḥ — quién; arhati — puede; gantum — obtener el conocimiento; īritum — o expresar con palabras; yathā — como; naṭasya — del artista; ākṛtibhiḥ — por rasgos corporales; viceṣṭataḥ — que danza de diversas maneras; duratyaya — muy difícil; anukramaṇaḥ — Sus movimientos; saḥ — esa Suprema Personalidad de Dios; — a mí; avatu — dé Su protección.
Traducción: 
Cuando un artista está en el escenario, cubierto con atractivos trajes y ejecutando movimientos de danza, nadie del público puede entenderle; del mismo modo, ni siquiera los semidioses y los grandes sabios pueden comprender los rasgos y las actividades del artista supremo, y, en verdad, a los que son como animales sin inteligencia les es del todo imposible. Ni los semidioses, ni los sabios, ni los poco inteligentes pueden percibir los rasgos del Señor, y, mucho menos, expresar en palabras Su verdadera posición. Que esa Suprema Personalidad de Dios me proteja.
Significado: 

Kuntīdevī expresó un concepto similar. El Señor Supremo está en todas partes, dentro y fuera. Está incluso dentro del corazón. Sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo. Īśvaraḥ sarva-bhūtānāṁ hṛd-deśe 'rjuna tiṣṭhati. De este modo se indica que podemos encontrar al Señor Supremo dentro del corazón. Son muchísimos los yogīs que tratan de encontrarle. Dhyānāvasthita-tad-gatena manasā paśyanti yaṁ yoginaḥ. Sin embargo, ni siquiera los grandes yogīs, semidioses, santos y sabios han logrado entender los datos corporales de ese gran artista, ni entender el significado de Sus movimientos. ¿Qué puede decirse entonces de los especuladores corrientes, como los supuestos filósofos del mundo material? Para ellos, el Señor Supremo es imposible de comprender. Por lo tanto, debemos aceptar las declaraciones que el Supremo hace cuando tiene la bondad de encarnarse para instruirnos. Sencillamente, debemos aceptar la palabra del Señor Rāmacandra, del Señor Kṛṣṇa y del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, y seguir Sus huellas. Entonces podremos conocer el objetivo de Sus encarnaciones.

janma karma ca me divyam
evaṁ yo vetti tattvataḥ
tyaktvā dehaṁ punar janma
naiti mām eti so 'rjuna

(Bg 4.9)

Quien, por la gracia del Señor, llegue a entenderle quedará liberado de inmediato, incluso mientras viva en su cuerpo material. Ese cuerpo material ya no tendrá ninguna función, y todas las actividades realizadas con él serán actividades conscientes de Kṛṣṇa. De ese modo, cuando abandone el cuerpo podrá ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.