SB 8.4.11-12
evaṁ śaptvā gato 'gastyo
bhagavān nṛpa sānugaḥ
indradyumno 'pi rājarṣir
diṣṭaṁ tad upadhārayan
āpannaḥ kauñjarīṁ yonim
ātma-smṛti-vināśinīm
hary-arcanānubhāvena
yad-gajatve 'py anusmṛtiḥ
Vemos aquí el carácter excepcional del devoto de la Suprema Personalidad de Dios. El rey fue maldecido, pero aceptó de buen grado la maldición, pues el devoto siempre es consciente de que nada puede ocurrir sin el deseo del Señor Supremo. Aunque Agastya Muni le maldijo sin que él hubiera hecho nada malo, el rey consideró que esa maldición se debía a los pecados que había cometido en el pasado. Tat te 'nukampāṁ susamīkṣamāṇaḥ (Bhāg. 10.14.8). Vemos así un ejemplo práctico del modo de pensar del devoto. Para él, los reveses de la vida son bendiciones de la Suprema Personalidad de Dios. Por eso, cuando sufre esos reveses, en lugar de agitarse, continúa con sus actividades de servicio devocional; Kṛṣṇa entonces cuida de él y le capacita para elevarse al mundo espiritual, de regreso a Dios. Si un devoto tiene que sufrir las reacciones de sus malos actos pasados, el Señor Supremo dispone las cosas de manera que sólo reciba una mínima expresión de esas reacciones; así, en muy poco tiempo, el devoto se libera de todas las reacciones de la contaminación material. Por consiguiente, debemos seguir con determinación el proceso del servicio devocional; así, en muy poco tiempo, el Señor Se encargará personalmente de que nos elevemos al mundo espiritual. Al devoto no deben afectarle las circunstancias desfavorables, sino que debe seguir adelante con su rutina habitual, dependiendo del Señor para todo. En este verso es muy significativa la palabra upadhārayan, «considerando». Esa palabra indica que el devoto entiende las cosas tal como son; sabe cómo funciona la vida material condicionada.
