SB 8.5.25

tatrādṛṣṭa-svarūpāya
śruta-pūrvāya vai prabhuḥ
stutim abrūta daivībhir
gīrbhis tv avahitendriyaḥ
Palabra por palabra: 
tatra — allí (en la morada del Señor que recibe el nombre de Śvetadvīpa); adṛṣṭa-svarūpāya — a la Suprema Personalidad de Dios, a quien ni siquiera el Señor Brahmā veía; śruta-pūrvāya — pero de quien hablan los Vedas; vai — en verdad; prabhuḥ — el Señor Brahmā; stutim — oraciones derivadas de las Escrituras védicas; abrūta — llevó a cabo; daivībhiḥ — por oraciones mencionadas en las Escrituras védicas u ofrecidas por personas que siguen estrictamente los principios védicos; gīrbhiḥ — con esas vibraciones sonoras o canciones; tu — entonces; avahita-indriyaḥ — con la mente fija, sin desviación.
Traducción: 
Allí [en Śvetadvīpa], el Señor Brahmā ofreció oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, a pesar de que nunca había visto al Señor Supremo. Simplemente porque había escuchado las afirmaciones de las Escrituras védicas acerca de la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Brahmā, con la mente fija, ofreció al Señor oraciones como las que se recogen o aprueban en esas Escrituras.
Significado: 

Se explica que Brahmā y los demás semidioses, cuando van a Śvetadvīpa, no pueden ver a la Suprema Personalidad de Dios directamente; el Señor, sin embargo, escucha sus oraciones y actúa en consecuencia, como hemos visto ya en muchos casos. La palabra śruta-pūrvāya es importante. Nuestra experiencia de las cosas se basa, o bien en lo que vemos directamente, o en lo que escuchamos. Si no podemos ver a alguien directamente, podemos escuchar acerca de él de fuentes auténticas. A veces la gente nos pregunta si podemos mostrarles a Dios. Nada más ridículo. Para aceptar la existencia de Dios, no es necesario haberle visto antes. Nuestra percepción sensorial es siempre incompleta. Por lo tanto, es probable que no entendamos a Dios aunque Le estemos viendo. Cuando Kṛṣṇa estaba en la Tierra, hubo muchísimas personas que Le vieron y no pudieron entender que Él es la Suprema Personalidad de Dios. Avajānanti māṁ mūḍhā mānuṣīṁ tanum āśritam. Los sinvergüenzas y los necios no pudieron entender que Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios aunque Le vieron en persona. La persona desafortunada no podrá entender a Dios aunque Le vea personalmente. Por lo tanto, tenemos que escuchar acerca de Dios, Kṛṣṇa, de las Escrituras védicas auténticas y de personas que entiendan correctamente la versión védica. Brahmā no había visto nunca a la Suprema Personalidad de Dios, pero estaba convencido de que el Señor estaba en Śvetadvīpa. Así, aprovechó la oportunidad para ir allí y ofrecerle oraciones.

Esas oraciones no eran oraciones corrientes, fruto de la imaginación. Como se indica en este verso con las palabras daivībhir gīrbhiḥ, las oraciones deben contar con la aprobación de las Escrituras védicas. En nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa no permitimos ninguna canción que no haya sido cantada o reconocida por devotos genuinos. No podemos autorizar que en el templo se canten las canciones popularizadas por el cine. Por lo general, tenemos dos canciones. La primera es: śrī-kṛṣṇa-caitanya prabhu nityānanda śrī-advaita gadādhara śrīvāsādī-gaura-bhakta-vṛnda. Es genuina. Se cita repetidas veces en el Caitanya-caritāmṛta, y es aceptada por los ācāryas. La otra es, por supuesto, el mahā-mantra: Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. También podemos cantar las canciones de Narottama dāsa Ṭhākura, Bhaktivinoda Ṭhākura y Locana dāsa Ṭhākura, pero esas dos canciones, «śrī-kṛṣṇa-caitanya» y el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa, son suficientes para complacer a la Suprema Personalidad de Dios, aunque no podamos verle. Ver al Señor no es tan importante como comprender Su existencia a partir de las Escrituras auténticas o a las afirmaciones auténticas de personas autorizadas.