SB 8.6.8
guṇāya nirvāṇa-sukhārṇavāya
aṇor aṇimne 'parigaṇya-dhāmne
mahānubhāvāya namo namas te
En la Bhagavad-gītā (4.6), el Señor dice:
ajo 'pi sann avyayātmā
bhūtānām īśvaro 'pi san
prakṛtiṁ svām adhiṣṭhāya
sambhavāmy ātma-māyayā
«Aunque soy innaciente y Mi cuerpo trascendental nunca se deteriora, y aunque soy el Señor de todas las entidades vivientes, Yo aparezco en cada milenio en Mi forma trascendental original». Y en el verso siguiente (4.7), el Señor dice:
yadā yadā hi dharmasya
glānir bhavati bhārata
abhyutthānam adharmasya
tadātmānaṁ sṛjāmy aham
«Cuando quiera y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y aumente la irreligión de manera predominante, en ese momento, desciendo personalmente». Así, aunque el Señor Supremo es innaciente, adviene una y otra vez en infinidad de formas y encarnaciones, tales como el Señor Kṛṣṇa y el Señor Rāma. Puesto que Sus encarnaciones son eternas, las actividades de esas encarnaciones también son eternas. Cuando la Suprema Personalidad de Dios aparece, no lo hace obligado por el karma, como las entidades vivientes comunes, que se ven forzadas a aceptar un determinado cuerpo. Debemos entender que el cuerpo y las actividades del Señor son trascendentales, libres de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Esos pasatiempos dan bienaventuranza trascendental al Señor. La palabra aparigaṇya-dhāmne es muy significativa. El Señor adviene en ilimitado número de encarnaciones, y todas ellas son eternas, bienaventuradas y llenas de conocimiento.
