SB 9.11.20
līlā-tanor adhika-sāmya-vimukta-dhāmnaḥ
rakṣo-vadho jaladhi-bandhanam astra-pūgaiḥ
kiṁ tasya śatru-hanane kapayaḥ sahāyāḥ
Como se afirma en los Vedas (Śvetāśvatara Upaniṣad 6.8):
na tasya kāryaṁ karaṇaṁ ca vidyate
na tat-samaś cābhyadhikaś ca dṛśyate
parāsya śaktir vividhaiva śrūyate
svābhāvikī jñāna-bala-kriyā ca
«El Señor Supremo no tiene nada que hacer, y nadie es igual ni más grande que Él, pues todo lo hacen de forma natural y sistemática Sus diversas energías». El Señor no tiene nada que hacer (na tasya kāryaṁ karaṇaṁ ca vidyate); todos Sus actos son pasatiempos. El Señor no tiene que cumplir con ningún deber por obligación con nadie, y, sin embargo, adviene para proteger a Sus devotos o matar a Sus enemigos. Por supuesto, nadie puede ser enemigo del Señor, pues ¿quién podría ser más poderoso que Él? En realidad, no es posible ser Su enemigo; pero, cuando el Señor desea complacerse en Sus pasatiempos, desciende al mundo material y actúa como un ser humano, mostrando así Sus maravillosas y gloriosas actividades para complacer a los devotos. Sus devotos siempre desean ver al Señor victorioso en variedad de actividades, de modo que, para complacerse a Sí mismo y complacer a Sus devotos, el Señor a veces consiente en actuar como un ser humano y ocuparse en pasatiempos maravillosos y extraordinarios para satisfacción de los devotos.
