SB 9.14.28

niśamyākranditaṁ devī
putrayor nīyamānayoḥ
hatāsmy ahaṁ kunāthena
napuṁsā vīra-māninā
Palabra por palabra: 
niśamya — al escuchar; ākranditam — el llanto (por ser robados); devī — Urvaśī; putrayoḥ — de aquellos dos corderos, que ella trataba como a hijos; nīyamānayoḥ — cuando los robaban; hatā — matada; asmi — soy; aham — yo; ku-nāthena — bajo la protección de un mal marido; na-puṁsā — por el eunuco; vīra-māninā — aunque se cree un héroe.
Traducción: 
Urvaśī trataba a los corderitos como a sus propios hijos. Por eso, al escuchar su llanto de angustia mientras los gandharvas los robaban, Urvaśī se dirigió a su esposo con palabras ásperas: «Ahora me están matando - dijo - , bajo la protección de un marido indigno, que se cree un gran héroe pero es un cobarde y un eunuco.