SB 9.19.10

tasya tatra dvijaḥ kaścid
ajā-svāmy acchinad ruṣā
lambantaṁ vṛṣaṇaṁ bhūyaḥ
sandadhe 'rthāya yogavit
Palabra por palabra: 
tasya — del macho cabrío; tatra — debido a ello; dvijaḥ — brāhmaṇa; kaścit — cierto; ajā-svāmī — que mantenía a otra cabra; acchinat — castró, volvió afeminado; ruṣā — por la ira; lambantam — largos; vṛṣaṇam — testículos; bhūyaḥ — de nuevo; sandadhe — unió; arthāya — por su propio interés; yoga-vit — experto en los poderes místicos del yoga.
Traducción: 
La cabra fue a la casa de un brāhmaṇa que mantenía a otra cabra, y ese brāhmaṇa, muy enfadado, cortó al macho cabrío su bolsa de testículos. Más tarde, ante el ruego de la cabra, el brāhmaṇa se los implantó de nuevo con el poder del yoga místico.
Significado: 

En este verso se describe a Śukrācārya como el esposo de otra cabra. Esa imagen indica que, en toda sociedad, sea superior o inferior a la sociedad humana, la relación entre marido y mujer es idéntica a la que se da entre la cabra y su macho, pues la relación material entre hombre y mujer se basa en el sexo. Yan maithunādi-gṛhamedhi-sukhaṁ hi tuccham. Śukrācārya era un verdadero experto, un ācārya, en los asuntos de la vida familiar, que implican la transmisión del semen del macho cabrío a la cabra. Las palabras kaścid ajā-svāmī indican expresamente que Śukrācārya no era mejor que Yayāti, pues ambos centraban su interés en asuntos familiares que eran producto del semen, śukra. Śukrācārya maldijo a Yayāti a envejecer, de modo que nunca más pudiera entregarse a la vida sexual, pero, cuando vio que ese castigo, la castración, perjudicaría también a su propia hija, se valió de su poder místico para reimplantar a Yayāti su masculinidad. Puesto que empleó los poderes del yoga místico en asuntos de familia, y no para comprender a la Suprema Personalidad de Dios, su demostración de magia yóguica no era mejor que las actividades de las cabras y sus machos. El poder yóguico debe utilizarse para percibir a la Suprema Personalidad de Dios. Ése es su uso correcto. En la Bhagavad-gītā (6.47), el propio Señor recomienda:

yoginām api sarveṣāṁ
mad-gatenāntarātmanā
śraddhāvān bhajate yo māṁ
sa me yuktatamo mataḥ

«De todos los yogīs, aquel que tiene una gran fe y siempre mora en Mí, piensa en Mí y Me ofrece servicio amoroso trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí en yoga y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión».