SB 9.20.37

taṁ tyaktu-kāmāṁ mamatāṁ
bhārtus tyāga-viśaṅkitām
nāma-nirvācanaṁ tasya
ślokam enaṁ surā jaguḥ
Palabra por palabra: 
tam — al bebé recién nacido; tyaktu-kāmām — que trataba de evitar; mamatām — a Mamatā; bhartuḥ tyāga-viśaṅkitām — con mucho miedo de que su esposo la rechazara por traer al mundo un hijo ilegítimo; nāma-nirvācanam — una ceremonia para dar nombre, nāma-karaṇa; tasya — al hijo; ślokam — verso; enam — este; surāḥ — los semidioses; jaguḥ — pronunciaron.
Traducción: 
Mamatā tenía mucho miedo de que su esposo la rechazara por traer al mundo un hijo ilegítimo, de modo que estaba pensando en abandonar al niño. Los semidioses, sin embargo, dieron nombre al niño y resolvieron el problema.
Significado: 

Siguiendo las Escrituras védicas, cuando nace un niño se celebran las ceremonias de jāta-karma y nāma-karaṇa, en las cuales los brāhmaṇas eruditos trazan el horóscopo del recién nacido en función de cálculos astrológicos. Sin embargo, el niño que Mamatā había traído al mundo había sido engendrado de forma irreligiosa. Mamatā era la esposa de Utathya, pero Bṛhaspati la había forzado y la había dejado embarazada. Bṛhaspati era, por lo tanto, el bhartā. En la cultura védica, a la esposa se la considera propiedad de su marido, y si un hijo nace como resultado de un acto sexual ilícito, recibe el nombre de dvāja. Todavía hoy, la sociedad hindú utiliza la palabra doglā para designar a los hijos no engendrados por el esposo de la madre. En esa situación, es difícil dar un nombre al niño conforme a los principios regulativos establecidos. Por todo ello, Mamatā se encontraba confusa, pero los semidioses dieron al niño un nombre adecuado: Bharadvāja, que indicaba que aquel hijo ilegítimo debía ser mantenido conjuntamente por Mamatā y por Bṛhaspati.