SB 9.5.22
evaṁ saṅkīrtya rājānaṁ
durvāsāḥ paritoṣitaḥ
yayau vihāyasāmantrya
brahmalokam ahaitukam
Durvāsā Muni regresó a Brahmaloka siguiendo las rutas del espacio, pero no necesitó ningún avión, pues los grandes yogīs místicos pueden trasladarse de un planeta a otro sin necesidad de máquinas. Existe un planeta, Siddhaloka, cuyos habitantes pueden desplazarse a cualquier otro planeta, ya que, por naturaleza, poseen todas las perfecciones de la práctica del yoga. Vemos pues que Durvāsā Muni, el gran yogī místico, podía ir a cualquier planeta por las rutas del cielo; podía llegar incluso hasta Brahmaloka, donde todos son almas autorrealizadas y no hay necesidad de especulación filosófica para llegar a la conclusión de la Verdad Absoluta. Probablemente Durvāsā Muni se dirigía a Brahmaloka con el objetivo de explicar a los habitantes de aquel planeta que el devoto es tan poderoso que puede superar a todas las demás entidades vivientes del mundo material. Los supuestos jñānīs y yogīs no pueden compararse con el devoto.
