SB 9.8.24
anāma-rūpaṁ sad-asad-vimuktam
jñānopadeśāya gṛhīta-dehaṁ
namāmahe tvāṁ puruṣaṁ purāṇam
En su Stotra-ratna (43), Śrīla Yāmunācārya recita el siguiente verso:
bhavantam evānucaran nirantaraḥ
praśānta-niḥśeṣa-manorathāntaraḥ
kadāham aikāntika-nitya-kiṅkaraḥ
praharṣayiṣyāmi sanātha-jīvitam
«Aquel que Te sirve constantemente se libera de todos los deseos materiales y goza de perfecta paz. ¿Cuándo llegaré yo a ocuparme en Tu servicio eterno y permanente, sintiendo siempre la dicha de tener un amo tan bueno?».
Manorathenāsati dhāvato bahiḥ: Quien actúa en el plano mental tiene que descender al plano de las actividades materiales. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios y Su devoto puro están completamente libres de contaminación material. Por esa razón, en este verso el Señor recibe el calificativo de praśānta, que significa «completamente apacible, libre de las perturbaciones de la existencia material». El Señor Supremo no posee forma ni nombre materiales; sólo el necio piensa que el nombre y la forma del Señor son materiales (avajānanti māṁ mūḍhā mānuṣīṁ tanum āśritam). El Señor es la persona original; ésa es Su identidad. Pese a ello, quienes no poseen el conocimiento suficiente creen que el Señor carece de forma. El Señor carece de forma en sentido material, pero posee Su forma trascendental (sac-cid-ānanda-vigraha).
