SB 9.9.32
tarhi māṁ khāda pūrvataḥ
na jīviṣye vinā yena
kṣaṇaṁ ca mṛtakaṁ yathā
En la cultura védica existe el ritual de satī o saha-maraṇa, según el cual la mujer muere con su esposo. Siguiendo ese sistema, cuando el marido muere, la esposa entra voluntariamente en la pira funeraria de su esposo para morir con él. Los sentimientos que la esposa del brāhmaṇa expresa en este verso son característicos de esa cultura. Una mujer sin esposo es como un cuerpo sin vida. Por lo tanto, la cultura védica establece que todas las muchachas deben casarse. Ésa es la responsabilidad del padre. La muchacha puede ser ofrecida en caridad, y el marido puede tener más de una esposa, pero todas las muchachas deben casarse. Así es la cultura védica. La mujer siempre tiene que depender de alguien. En su infancia, depende de su padre; en la juventud, de su esposo; y en la vejez, de sus hijos mayores. Según la Manu-saṁhitā, nunca es independiente. Para la mujer, la independencia significa una vida miserable. En estos tiempos hay infinidad de jóvenes solteras que se imaginan que son libres, cuando en realidad llevan una vida miserable. El ejemplo de este verso nos muestra a una mujer que siente que, sin su esposo, no es más que un cadáver.
